Bodas de Sangre

Bodas de Sangre
Una vez superados los obstáculos ayudado en su mayor parte por Dylan, Kendall logró finalmente contraer matrimonio con Sophie. Después de la boda, Dylan emprenderá un nuevo, inesperado e insólito camino a través de un mundo del que no tenía ni idea de su existencia, mientras que la nueva pareja parte rumbo a Inglaterra para dar comienzo a un matrimonio que todos se preguntan cómo va a terminar siendo que dio inicio con unas Bodas de Sangre

jueves, 3 de julio de 2014

Cap. 22 La Trampa…



Después de contemplar ese espectacular amanecer, Dylan fue a su habitación pero más porque Janos le había dicho que todos se retirarían a descansar un rato que porque él mismo tuviese necesidad de sueño. Sin embargo, al igual que todos subió a la suya, pero apenas entró percibió una presencia que estaba seguro NO debía estar allí. Avanzó con cautela y con todos sus sentidos alertas, sorteó los sillones que había en el salón y se acercó a la puerta que daba acceso a la habitación propiamente dicha. No obstante, antes de abrirla se sintió sujetado desde atrás y una mano se cerró sobre su boca.

Su primera reacción fue automática y flexionó su brazo con intenciones de clavar el codo en el torso de su atacante, pero por algún motivo no pudo hacerlo y sintió ambos brazos inmovilizados.

-         ¡Quédate quieto! No voy a hacerte daño  --  escuchó Dylan que le susurraban con apremio

En principio no habría estado muy de acuerdo con eso dadas las circunstancias, pero al reconocer la voz se tranquilizó. Casi de inmediato notó que la presión cedía y se giró. Iba a hablar pero el sujeto se llevó un dedo a los labios. A continuación Dylan sintió como una idea entraba violentamente en su mente.

-         Es una trampa, pero quiero saber quién es el autor de la misma

Un montón de ideas locas pasaron por su cabeza a la velocidad del rayo, pero una más improbable que la otra y en realidad no estaba muy seguro de estar entendiendo nada.

-         Tranquilízate, lo estabas haciendo bien

Esto vino a sumar mayor confusión ¿Qué demonios estaba haciendo bien?

-         Presta atención, vas a entrar a la habitación pero veas lo que veas y oigas lo que oigas, no te muevas, no hagas nada ¿Está claro?

La indicación sí, pensó Dylan, los motivos definitivamente no.

-         Eso no importa, solo has lo que te estoy diciendo

Dylan asintió aun sin comprender bien, abrió la puerta y entró dejándola abierta. Por un momento pensó que aquello en lugar de la mencionada trampa, tenía todo el aspecto de ser un obsequio, porque sobre la cama estaba una criatura especialmente bella y ataviada de forma que no dejaba nada a la imaginación.

La chica se incorporó sonriendo y el cuerpo de Dylan reaccionó en consecuencia, pero recordando lo que le habían dicho no se movió. La sonrisa de la joven vaciló pero decidió mostrarse más convincente, de manera que se puso de pie y comenzó a acercarse a él con lentitud. Sin embargo, cuando estaba solo a un par de pasos fue violentamente apartada y Dylan vio con asombro que Istval se hacía visible mientras sujetaba con una mano el cuello de la chica y con la otra uno de sus brazos.

-         No creo que esta sea un arma de seducción apropiada  -- dijo mientras le quitaba lo que a Dylan le pareció un Dykari

Pero ciertamente no tuvo ocasión de decir ni hacer nada, porque inmediatamente aparecieron en su habitación Istvan e Yvaylo.

-         Bienvenidos a la fiesta  --  dijo Istval que acababa de lanzar a la chica sobre un sillón con excesiva fuerza a juicio de Dylan

Después de eso Istval pareció haberse desinteresado del asunto y se recostó de la pared en actitud indolente y comenzó a jugar con el Dykari mientras Yvaylo revisaba a la chica.

-         Dudo que encuentres identificación  --  le dijo Istvan acercándose  --  Llévatela

Yvalylo sujetó a la mujer comenzando a caminar hacia la salida y en ese momento Dylan recuperó su voz.

-         ¿Alguien puede explicarme?  --  preguntó

-         Ahora no  --  le respondió Istvan

-         Pero…

-         Lo lamento Rybik. Sin embargo, creo que tienes derecho a saber. Ven con nosotros 

Un momento después estaban en un salón y ya varios de los sujetos que Dylan había conocido durante el día y la noche anterior estaban allí. Dylan estaba por preguntar de nuevo cuando las puertas se abrieron dando paso a Iziaslav, los consejeros y Janos,  y por la cara que traía Iziaslav, Dylan pensó que aquello iba a ponerse mal para alguien.

-         ¿Puedes decirme cómo demonios sucedió esto?  --  exclamó antes de llegar a ellos y mirando a Istvan, pero luego pareció cambiar de idea y dirigiéndose hacia Dylan  lo sujetó por los hombros  --  ¿Estás bien Rybik?

-         Sí señor  --  respondió él aun sorprendido

-         Sarì, sabíamos que algo así iba a suceder, solo que no…

Istvan calló en forma súbita cuando Iziaslav se volvió hacia él en actitud nada amistosa.

-         ¿Me estás diciendo que lo pusiste en peligro a sabiendas?

-         Nunca estuvo en peligro realmente, lo teníamos vigilado y además sabes que él…

-         Sé muchas cosas Istvan  --  lo interrumpió Iziaslav  --  pero de momento lo único que quiero saber es quién y por qué

La atención se desvió hacia la chica que permanecía de rodillas en el centro del salón y Dylan sintió conmiseración por aquella infeliz criatura.

-         Deja de sentir pena  --  escuchó la voz de Janos  --  ¿Acaso ya olvidaste lo que le sucedió a Lucien?

Eso era algo que difícilmente olvidaría nunca pero por otra parte Dylan pensó que ciertamente él no era un príncipe como para que alguien se tomase tantas molestias, aparte del riesgo que eso suponía para el hipotético responsable. Eso, suponiendo que el objetivo fuese matarlo, aunque todo parecía indicarlo. No obstante, detuvo sus pensamientos y prestó atención a lo que sucedía.

-         No es una de nuestras Bislykis   --  estaba diciendo Iziaslav

-         Voch sarì. Voch ho njà da dam nami [1]    --   respondió Yvaylo aunque lo que Iziaslav había hecho no era una pregunta sino una aseveración

-         ¿Y bien?  --  preguntó  dirigiéndose a Itlar que era quien al parecer interrogaba a la chica

-         Ella no dirá nada, pero ya eso nos dice mucho  --  dijo él

-         No puede ser

Dylan miró a Iziaslav preguntándose qué era lo que no podía ser, aunque en principio él estaba de acuerdo, porque lo que acaba de decir Itlar era una contradicción enorme. Sin embargo, Dylan que seguía mirando a Iziaslav notó que había mudado de expresión pasando de la inicial duda a una de ira contenida.

-         ¿Están aquí?

-         Ak sarì  --  contestó Istvan

-         Tráiganlos  --  ordenó

Si bien ahora no estaba más cerca de entender algo de lo que estaba al momento de abandonar su habitación, Dylan decidió que lo mejor que podía hacer era esperar y ver qué sucedía a continuación, algo para lo que no tendría que esperar mucho. Pero mientras esperaban, Itlar había sacado a la mujer de escena.

Pasados unos minutos entró de nuevo Misha que era quien había ido a buscar a quién fuese que había ordenado Iziaslav, en compañía de tres hombres y en cuanto Dylan reconoció a dos de ellos, no le quedó ninguna duda acerca de la identidad del tercero. Aquel individuo era sin lugar a dudas Avitzedek Savaresce.

Dylan miró con atención al hombre porque a pesar de que había visto a los hermanos Savaresce en el pasado, era la primera vez que veía al padre de las criaturas. En caso de que aquel hombre hubiese sido un humano común, le habría calculado unos cuarenta y tantos años. Era un individuo de estatura media y con una complexión propia en opinión de Dylan, de aquellos acostumbrados al ejercicio constante. Tenía el cabello castaño oscuro y los ojos marón claro. Dylan recordó que Iziaslav le había dicho que Avitzedek era de Sicilia y sus rasgos se correspondían con el común de los habitantes de aquella zona.

A continuación desvió la mirada hacia los hijos pero en esta ocasión prestó una mayor atención a los detalles. Gianfranco tenía la misma cara de su progenitor y la misma complexión atlética, pero poseía una estatura muy superior,  cabello castaño claro y ojos azules, y aunque Giorgio era muy parecido a su hermano, era un poco más bajo, de constitución física más delgada y sus ojos eran de un azul casi traslúcido que producían una incómoda sensación. Estas marcadas diferencias entre el padre y los hijos, hicieron concluir a Dylan que la madre de ellos debía ser originaria del norte de Italia para que Gianfranco y Giorgio hubiesen heredado aquel color de ojos y la altura que exhibían.

-         Buon giorno  --  saludó Avitzedek 

Iziaslav prescindió del saludo y se limitó a mirarlo y al cabo de unos segundos el individuo dobló una rodilla inclinándose ante él,  de inmediato fue imitado por sus hijos. Pero mientras Gianfranco lucía una expresión impenetrable, Giorgio exhibía una de decidida rebeldía.

-         ¿Acaso han cambiado las reglas? O es que tal vez has decidido mostrarte más…

-         ¿Conoces a este caballero?  --  lo interrumpió Iziaslav señalando a Dylan

Avitzedek lo miró de arriba abajo y aunque Dylan habría podido apostar que ya sus hijos le habían informado  quién era, él no iba a reconocerlo.

-         ¿Debería tener algún interés en conocerlo?  --  preguntó a su vez

-         Rybik, él es Avitzedek Savaresce  --  dijo Iziaslav dirigiéndose a Dylan

-         Señor Savaresce  --  saludó Dylan haciendo una ligera inclinación de cabeza

-         Vizconde de Abruzzo para ti bambino  --  dijo con altivez

Sin duda Avitzedek había vivido muchos más años que él, pero en cuestión de arrogancia Dylan le llevaba mucha ventaja, porque a diferencia de Savaresce cuyo título era de dudosa procedencia, el de Dylan llevaba siglos en su familia y definitivamente él lo tenía en las venas.

-         En ese caso sugiero que suprima el término bambino y lo sustituya por el más apropiado de Duque de Livingstone, suponiendo que se crea merecedor del mismo trato

La sonrisa de Iziaslav era decididamente maligna al ver la expresión de Avitzedek, y aunque nadie esperaba que el Rybik le resultase simpático a los Savaresce, Dylan Danworth acaba de demostrar que en materia de arrogancia era un digno contrincante y sin duda la nobleza de su cuna estaba infinitamente mejor datada que la muy dudosa de Avitzedek. Pero lo importante de aquello era que acababa de dejar en ridículo público a uno de los individuos más soberbios del planeta, y  si bien a Iziaslav parecía no preocuparle mucho eso, sí mortificaba a los que tendrían que velar por la seguridad de aquel chico en el futuro, porque una cosa era que le tuviesen una antipatía gratuita solo por su cercanía con la familia real y otra muy distinta que hiciese méritos propios para granjeársela.

Sin embargo, Avitzedek llevaba demasiados años en el ejercicio de la supervivencia y aunque sus ojos brillaron en forma peligrosa, un par de segundos después había recuperado la calma y miraba de nuevo a Iziaslav.

-         ¿Hay alguna razón para que nos hayas hecho venir, aparte del dudoso placer de conocer al señor Duque?

Iziaslav no contestó pero le hizo una seña a Yvaylo, y unos segundos después la chica era arrojada a los pies de Avitzedek

-         ¿Te resulta familiar esa Ledzidy?  --  le preguntó

Avitzedek miró a la mujer y luego de unos brevísimos segundos volvió a mirar a Iziaslav.

-         No tendría por qué, es obvio que es una esclava

-         Pues deberías

-         No supondrás que voy por ahí confraternizando con los esclavos  --  dijo con sumo desprecio

-         No, pero deberías conocer a las que te pertenecen, especialmente si llevan cosas como esta  --  dijo lanzando el Dykari también a sus pies

Avitzedek miró el arma y fue evidente para todos que había enfurecido, la pregunta era por qué exactamente, y era lo que Istvan y sus hombres estaban intentando averiguar, ya que la misma no llevaba inscripción alguna.

-         Eso no prueba que me pertenezca  --  dijo con ira contenida 

-         No, eso no, pero eres el único desgraciado que hace esto  --  dijo Iziaslav moviéndose con rapidez y abriendo la boca de la chica

Dylan iba a moverse para ver qué era esto, pero alguien le sujetó el brazo y a continuación escuchó.

-         Los Savaresce les cortan la lengua a sus Bislykis

Aunque Dylan abrió los ojos con desmesura debido a que aquello le parecía un acto de suprema barbarie, disimuló muy bien tanto la sorpresa como la indignación. Mientras esto sucedía, Istvan había estado vigilando con atención las reacciones de los Savaresce y llegó a la conclusión de que al menos  Avitzedek y Gianfranco estaban sorprendidos, y Avitzedek estaba además irritado, pero en el caso de Giorgio era difícil saberlo con exactitud. Aquel sujeto era un incordio, en su mente y en sus emociones reinaba la misma anarquía que regía sus acciones, por lo que no resultaban una tarea fácil ni agradable esas incursiones en su mente y rara vez arrojaban un resultado fidedigno.

-         De igual manera eso no prueba nada  --  dijo con ira fría y controlada Avitzedek  --  Quizá te sorprendería saber que no soy el único desgraciado que hace esto

-         Según lo que has dicho, debemos entender que ni la conoces ni te pertenece ¿no?  --  se dejó escuchar una voz desde el otro lado del salón

Dylan entendió la momentánea confusión de los Savaresce, porque aunque conocían la voz y el dueño de la misma estaba frente a ellos, la habían escuchado casi a sus espaldas. Pero sin duda ellos conocían a Istval tan bien como a su hermano y en el caso de Giorgio no solo lo conocía, sino que suponiendo que se hubiese esforzado en disimularlo, su odio por el mismo fue evidente.

-         Suponiendo que me perteneciese  --  dijo Avitzedek con cautela, lo que sorprendió a Dylan y lo hizo pensar que por algún motivo le temían a Istval incluso más que a su hermano  -- ¿Cuál es su crimen?

-         Aun no dijimos que hubiese cometido alguno  --  dijo Istval con sonrisa burlona  --  Pero tampoco es lo normal que las Bislykis vayan por ahí portando una cosa de ésas  --  dijo señalando el arma

-         No sería la primera que hubiese robado uno y eso solo sería  una falta menor  --  dijo Gianfranco

-         Si intentan matar a uno de mis invitados, eso lo convierte en un crimen  --  aclaró Iziaslav con voz helada

Avitzedek que se había olvidado momentáneamente de Dylan, enseguida lo miró de nuevo y entendió la razón de que aquel molesto muchachito estuviese allí, aunque no exteriorizó ninguna emoción. Mientras que en Gianfranco si fue muy obvia la sorpresa  y al mismo tiempo pensó que había que ser muy imbécil para intentar algo así en aquel lugar, aparte de que si bien era cierto que Dylan nunca le había resultado simpático, se estaba preguntando quién lo odiaba tanto como para correr tantos riesgos. Esto fue percibido con toda claridad por los Lovets e incluso por el mismo Dylan, y a pesar de que los primeros nunca descartaban nada, aquella reacción inmediata y espontánea de Gianfranco, en teoría lo eximía de culpa.

Aunque Dylan había percibido lo que estaba pensando Gianfranco, no lo había estado mirando a él sino a Istval que se había ido moviendo hacia el centro del salón.

-         Sugiero que le pregunten al señor Duque qué ha hecho o a quién molestado lo suficiente como para ganarse tan mala voluntad, porque supongo que no estarás pensando que yo pude haber tenido algo que ver en esto. Y prefiero pensar que solo querías asegurarte que esta mujer no pertenecía a mi Clan

-         Por supuesto Avitzedek, era nuestro deber asegurarnos que no pertenecía a tu Clan como acabas de señalar  --  le dijo Istvan

-         Y como no es así…  --  comenzó el hombre

-         Entonces ya está todo aclarado y no hay motivo para que les importe su suerte  --  lo interrumpió Istval

Pero para lo que definitivamente no estaba preparado Dylan, era para lo que sucedería a continuación, porque mientras Istval decía aquello se había situado tras la chica y en cuanto finalizó de hablar le sujetó la cabeza y en un súbito movimiento se la desprendió limpiamente.

Los Lovets no habían dejado de mirar a los Savaresce mientras que Dylan veía con los ojos desorbitados a Istval que después de hacer aquello sostenía en su mano un puñado de cabellos de donde pendía la cabeza aun sangrante.

-         Realmente una pena, era muy agraciada pero…  --  estaba diciendo con indiferencia mientras la miraba

Avitzedek miraba con expresión vacía mientras que Gianfranco tenía una muy similar a la de Dylan pero por distintos motivos, porque si bien Dylan estaba francamente horrorizado con lo que acababa de ver, eso era por su natural aversión a privar de la vida a cualquier ser humano. Pero en el caso de Gianfranco su sorpresa obedecía a que pensaba que aquel sujeto acababa de exhibir un comportamiento del todo reñido con su supuesta superioridad e inteligencia, porque había matado a la única persona que podía conducirlos al autor intelectual del atentado.

-         En fin  --  seguía diciendo Istval  --  no creo que nadie vaya a echarla de menos

Y acto seguido pasó por encima del cuerpo que yacía a sus pies, se dirigió a la chimenea y lanzó la cabeza en ella. A pesar de que Dylan ya tenía bien entrenados sus ojos, quizá producto de que aun estaba impresionado por lo sucedido, no alcanzó a ver el súbito movimiento y lo próximo que vio fue a cuatro Lovets incluido Istval, apuntando al cuello de Giorgio que según lo que pudo deducir, se había movido con extraordinaria rapidez hacia Istval, pero igualmente y según lo que analizó más tarde, Istval debía haber estado esperando aquello, porque le tenía un pie en el pecho y con una mano sujetaba uno de los brazos de Giorgio donde relucía su Dykari y con la otra mano también apuntaba su propio Dykari al cuello de Giorgio.

-         ¡Lasciarsi andare, miserabile figlio di… ¡

-         Eso no se va a poder, porque verás Giorgio, en mi opinión estás metido en muchos problemas y son muchas las explicaciones que tienes que dar

Después de eso, lo despojó de su Dykari, lo levantó sin mucha ceremonia y ordenó a los Lovets que se lo llevaran. Avitzedek se volvió con ira hacia Iziaslav pero sabía que nada podía hacer. Había advertido muchas veces al infeliz que tenía por hijo que no provocase a aquellos sujetos y ahora probablemente estaba a punto de pagar por ello.

Dylan sintió que alguien tiraba de él y logró identificar a Janos, pero aunque su cabeza aun no lograba entender lo sucedido y eran muchas las preguntas que quería hacer, se dejó arrastrar fuera. Janos lo condujo hasta su habitación, lo metió en la cama y unos segundos después Dylan estaba profundamente dormido.

-         Las preguntas para después Rybik, cuando estés en capacidad de comprender  --  dijo el hombre aunque Dylan no lo estaba escuchando

Le dio una última mirada y suponiendo que ya Istvan se habría encargado de asignarle una guardia, se marchó.



[1] Voch sari. Voch ho njà da dam nami: No señor. No es una de las nuestras

martes, 1 de julio de 2014

Cap. 21 Sol Invictus…



Dylan fue conducido hasta sus aposentos por uno de los sirvientes, y mientras caminaba iba pensando en todo lo que le habían dicho, pero Janos tenía razón, eso no cambiaba en nada las cosas. Se detuvieron ante una puerta, el hombre la abrió y le preguntó a Dylan si se le ofrecía algo pero él negó, el sirviente se inclinó respetuosamente y desapareció. En cuanto Dylan entró a aquel enorme lugar lo primero que vio fueron unas botas subidas a una mesa frente a un sillón, pero no veía al dueño. Se acercó con cautela y sonrió.

-         Istvan, no tuve…  --  pero se detuvo y miró bien

Sus ojos lo engañaban o algo iba mal con su instinto, porque aunque estaba viendo a Istvan, estaba seguro que ese individuo no era Istvan. Sin embargo, al segundo siguiente…

-         Deberías dejar de hacer eso

Dylan abrió los ojos en forma desmesurada y ahora estuvo seguro que algo de lo que había comido o bebido contenía alguna sustancia alucinógena, porque tenía ante sí a dos Istvan. El Istvan que había permanecido sentado se puso de pie y sonrió con picardía mientras se acercaba al aun sorprendido Dylan con la mano extendida.

-         Zdravi priyatel, tenía muchas ganas de conocerte  --  dijo mientras estrechaba su mano y Dylan seguía mirándolos a los dos en forma alternativa  --  Yo soy la parte agradable y divertida de este sujeto y mi nombre es Istval  --  y en ese momento Dylan comprendió

-         Lo lamento Rybik, pero mi hermano no se caracteriza por su cordura  --  le dijo Istvan

Después de eso Dylan miró con mayor atención intentando buscar las diferencias, porque estaba seguro que así como Iyul y Luciano se parecían mucho entre sí hasta el punto de poder ser confundidos, si se observaba con atención podían encontrarse las diferencias y en estos dos debía ser igual. Pero después de varios segundos de atenta observación, solo dos cosas encontró distintas. Una, que Istval tenía la sombra de una barba que no lucía en el rostro de su hermano, y la otra, algo que no podía verse y solo era posible percibirlo, la esencia, pero por lo demás eran exactos hasta en el último de los detalles.

-         ¿Qué sucede?  --  preguntó Istval con una sonrisa burlona  --  Parece que nunca hubieses visto a unos Aykeris [1]    --  pero luego arrugó la frente  --  No me digas que sustentas las mismas opiniones absurdas con respecto a los que son como nosotros   

-         ¿Aykeris?  --  preguntó Dylan

-         Istval deja de decir necedades, estamos en el siglo XVII  --  lo riñó Istvan y luego miró a Dylan  --  Significa gemelos, Rybik

Dylan asintió pero no entendió del todo lo que había dicho Istval. Sabía que el asunto de los gemelos era algo un tanto misterioso pero nada más.

-         Lo que sucede es que para algunas culturas  --  explicó Istvan al ver la confusión de Dylan  --  los Aykeris somos la representación del mal y acarrea la desgracia de la desdichada que los tenga siendo acusada desde adulterio hasta pactar con las fuerzas oscuras de la naturaleza

-         ¡Vaya!  --  exclamó Dylan

-         Afortunadamente en nuestra sociedad se nos considera una especie de semidioses  --  dijo Istval con diversión

-         ¡Istval!  --  exclamó su hermano mientras el otro reía  --  No le hagas caso Rybik, como ya te dije, este sujeto no es especialmente cuerdo

-         ¿Sabes lo odioso que resulta que te llamen Rybik cuando no lo eres?  --  preguntó Istval a su hermano

-         Lo cual no es tu caso, porque seguirás siéndolo toda tu vida  --  dijo Istvan ganándose una mirada de reproche de su hermano

-         Descuida, no me molesta  --  se apresuró a decir Dylan

-         Pues si no protestas ahora, te quedarás así para siempre  --  insistió Istval

La extraña conversación quedó suspendida cuando entró Luciano e Istval recuperó su buen humor.

-         ¡Lucien!  --  exclamó avanzando hacia él  --  ¡Kicyk Dywel! [2] ¿Cómo has estado?  --  preguntó y sin darle tiempo a nada, ya lo estaba abrazando

-         ¡Zdravi Istval!  --  lo saludó Luciano con entusiasmo

Dylan observó la escena con satisfacción, al menos había visto que Luciano se había alegrado de veras al ver a dos personas aquel día, de modo que quizá las cosas no fuesen tan mal, aparte de que no era del todo cierto lo que Luciano le dijese una vez acerca de que no tenía amigos, porque desde luego a Istval y a Itlar, parecía  apreciarlos mucho.

-         No estás listo aún  --  dijo Luciano sacando a Dylan de sus pensamientos

-         No es su culpa Sizvitel  --  intervino Istvan  --  nosotros lo entretuvimos

-         No me llames así  --  dijo Luciano con mala cara y Dylan tuvo deseos de golpearlo 

-         Vycenniani [3] sarì  --  se disculpó Istvan
-         ¡Por todos los cielos Istvan!  --  exclamó Luciano con exasperación  --  Deja de comportarte como si fuese a atacarte en cualquier momento hombre.

Dylan decidió dejarlos e ir a cambiarse mientras Istvan se disculpaba de nuevo e Istval reía de forma poco compasiva. Cuando estuvo listo y salió, Istval y Luciano conversaban alegremente pero Istvan se había marchado.

Dylan pensó que se dirigían al comedor, pero en lugar de ello salieron a una especie de jardín cubierto donde había una actividad frenética, pero lo que más sorprendió a Dylan fue la presencia de mujeres. Éstas, con la ayuda de varios sirvientes, parecían estar preparando el lugar para un gran acontecimiento. Iban de un lado para otro arreglando mesas con toda clase de frutas, o bien adornando con muérdago toda el área.

Caminaron hacia una mesa donde se encontraban varias fuentes con comida y había platos apilados en un ángulo de la misma, por lo que Dylan entendió que podían servirse lo que quisiesen ellos mismos. Algunos de los alimentos expuestos los conocía y otros no, por lo que decidió no arriesgarse.

-         Nunca serás más fuerte de lo que eres ahora, si sigues alimentándote de ese modo  --  escuchó una voz a sus espaldas y se giró al igual que Istval y Luciano

-         Pues no veo que usted coma mucho más  --  le dijo a Iziaslav

-         Yo tengo muchos más años que tú Rybik  --  y ambos escucharon una risita burlona, lo que hizo que Iziaslav mirase hacia el lugar de procedencia de la misma 

-         Dhakvrevit Sozdatel’  --  saludó Istval 

-         ¿Por qué no asististe al desayuno  misbar nekasny?

Dylan reconoció el insulto y miró a Istval, pero a aquel sujeto parecía no afectarle en lo más mas mínimo.

-         Nym vycenniani Sozdatel’, pero tengo un vicio que no he logrado corregir

-         Los Lovets no tienen vicios layàri [4]

Dylan se sorprendió al escuchar que Istval era un Lovet, porque si Istvan no tenía aspecto de serlo, su hermano mucho menos.

-         Iv ak nym sarì, dami Ledzidar  [5]  --  dijo con una sonrisa desvergonzada a juicio de Dylan 

-         ¡Hore njè kicyk nicabek! [6] --  dijo Iziaslav y soltó una carcajada, después de la cual miró a Dylan  --  Rybik, espero que si decides seguir los pasos de alguien, sean los de Istvan y no los de este nicabek

Ahora fue el turno de Luciano de mirar con sorpresa a su amigo y por primera vez pensó que había sido un necio, ya que era a eso a lo que obedecía el interés de su padre en Dylan. Lógicamente a él no le habían pasado inadvertidas las cualidades de Dylan y habría sido iluso suponer que precisamente a Iziaslav iban a escapárseles, pero lo sorprendente era que se lo hubiese dicho, o al menos tan pronto.

Iziaslav se alejó de los más jóvenes aun riendo y ellos caminaron hacia otro lugar. Dylan miraba la actividad a su alrededor y sintió curiosidad. Tuvo intención de acercarse a una de las chicas, pero Luciano lo detuvo.

-         No lo hagas

-         ¿Por qué?  --  preguntó con sorpresa

-         Son Byzlikis [7] y no pueden hablar con nadie  --  le dijo Istval

A Dylan le extrañó mucho aquello, tanto el concepto como el hecho de que se les prohibiese hablar.

-         Es otra de sus muchas manías  --  dijo Luciano en forma desagradable  --  En su opinión, toda mujer es una amenaza.

Dylan recordó lo que le había dicho Iziaslav en una oportunidad anterior, pero aun así no imaginaba que el asunto llegase tan lejos.

-         Teniendo en cuenta los hechos recientes, especialmente en tu caso, yo me mostraría más inclinado a estar de acuerdo  --  escucharon que decía Janos que se había acercado

-         ¡Vamos Janos, eso es injusto!  --  exclamó Luciano  --  No todas son iguales y esa chica estoy seguro que fue utilizada. Además, también podía haberlo hecho un hombre

-         Lo dudo  --  ahora fue Iyul el que habló acercándose también  --  Por empezar no te imagino besando a un individuo  --  agregó con una sonrisa burlona

Los demás rieron del comentario mientras Luciano miraba mal a su hermano. Iyul lo ignoró y se dedicó a bromear con Istval. Como Dylan entendía poco de lo que hablaban, se volvió hacia Janos y este sonrió.

-         Habría sido beneficioso si hubieses prestado atención al idioma  --  le dijo

-         Bien, pero no lo hice y ahora quiero saber otro asunto  --  replicó Dylan con su habitual desvergüenza  --  Pensé que la Evesbriel era una reunión como cualquier otra, pero veo que no es así

-         No, no lo es  --  convino Janos  --  La Evesbriel en principio es nuestra celebración del Solsticio de Invierno, que es una antigua tradición.

-         ¿Y qué es lo que celebran exactamente?

-         Como te dije, es una celebración de vieja data. En la antigüedad no teníamos un calendario como tal y mediamos el tiempo por el paso de las estaciones. Durante los meses de primavera, verano y otoño, podíamos alimentarnos de los frutos de la tierra y de los animales que podíamos cazar. Posteriormente, cuando dejamos de ser nómadas y construimos los primeros asentamientos, comenzamos a practicar la siembra organizada y a criar animales. Todo iba bien durante las estaciones que te mencioné, pero una vez llegado el invierno, teníamos unos meses muy difíciles, no había cosecha ni pasto para alimentar a los animales, de manera que aprendimos a organizarnos y a guardar el grano, a reconocer las frutas y hortalizas que sobrevivían al invierno y aquellas que solo se daban en esa fecha, al mismo tiempo que se decidió sacrificar a las bestias, ya que era imposible alimentarlos si escasamente alcanzaba para nosotros, aparte de que podían servirnos de alimento por algún tiempo con el tratamiento adecuado para su conservación.

Dylan pensó que todo eso estaba muy bien pero no explicaba lo que había preguntado, pero antes de que pudiese hacérselo notar a Janos, hubo gran movimiento hacia el centro del jardín y éste lo empujó hacia allá. Dylan vio que unos individuos estaban colocando en el centro a un buey, después de esto otro individuo al que Dylan reconoció como Haliq, el padre de Haris, se acercó al animal y colocó las manos sobre la cabeza del mismo. Si Dylan no hubiese sabido que era un absurdo, habría dicho que el sujeto estaba hablándole al animal, pero aun suponiendo que eso fuese así, dudaba mucho que la pobre bestia hubiese estado de acuerdo con lo que sucedió a continuación. Otro hombre le alcanzó un mazo enorme con el que Haliq le asestó un solo golpe al buey en medio de los ojos con el que no había posibilidad alguna de que hubiese quedado vivo. En forma casi inmediata, otros sujetos le amarraron las patas y lo suspendieron dejándolo de cabeza, después de lo cual Iziaslav se acercó y le cortó el cuello con un enorme cuchillo.

Hariq y Haris recitaron algo de cuyo significado Dylan no tuvo ni la menor idea, lo que si tuvo claro fue que el apetito que nunca había tenido se esfumó por completo mientras veía al animal desangrarse.

-         Ya te acostumbrarás  --  dijo Janos a su lado

-         Lo dudo mucho  -  dijo él colocando el plato del que apenas si había probado nada a un lado

-         Este ritual se ha venido practicando a través de los años, y aunque ya no se sacrifica la mayor parte del ganado, pues las condiciones han mejorado, siempre se sacrifica un buey blanco el día del solsticio que es el que marca lo que podríamos llamar aunque no de forma del todo acertada, la mitad del invierno y el inicio de las fiestas de Jul, lo que para la mayoría de los occidentales es la navidad  --  hizo una pausa y luego agregó  --  Rybik, no debes olvidar que procedemos de un tiempo y de una raza donde se veneraba a la naturaleza y conservamos las mismas costumbres de nuestra cultura.

-         No lo estoy criticando Janos  --  dijo él  --  es solo que así como yo debo recordar eso, tú debes recordar de dónde vengo yo, y no está siendo fácil asimilar todo esto.

-         Lo entiendo Rybik, pero me alegra decir que lo estás haciendo muy bien  --  dijo palmeándole la espalda  --  Ahora puedes venir a ver el espectáculo.

Se desplazaron hacia otro lugar donde había una especie de anfiteatro, ya había varios asientos ocupados y Janos condujo a Dylan hacia la parte superior, donde se encontraban Iziaslav e Iyul. Buscó con la mirada a Luciano pero no lo vio por ninguna parte.

-         Quizá no asista  --  dijo Janos y aunque no sabía qué iba a ver, Dylan lo lamentó igual  --  Esta es una actividad en la que Gianna solía participar de forma muy activa y él aun lo recuerda  --  agregó Janos mientras subían las gradas

Una vez que llegaron arriba, Iziaslav le hizo señas para que se sentase a su lado y unos minutos después comenzó el espectáculo. Se trataba de un número de cantos y baile, todos, según lo que entendió Dylan, en honor a la naturaleza. Mientras observaba se hizo dos preguntas. La primera, con relación a la madre de Luciano y en cómo participaba ella en la actividad, y la segunda, con respecto al espectáculo en sí, ya que le llamaba mucho la atención la participación de mujeres en el mismo.*

-         Gianna tenía una hermosa voz  --  susurró Janos a su lado  --  y como verás, en nuestra cultura sí se les permite la participación a las Ledzidar, pero exclusivamente a las Bizlykis. Gianna lo fue por algún tiempo y una vez que Iziaslav la tomó por esposa, ella le pidió que la dejase continuar participando en los festivales como lo había venido haciendo, y por amor él se lo concedió.

Dylan pensó en lo difícil que debía ser toda la situación, no solo para Iyul y Luciano, sino para el mismo Iziaslav, porque aunque hubiese dejado de quererla, seguía siendo la madre de sus hijos y había reconocido que su muerte había sido innecesaria y cruel.

El espectáculo fue muy variado y se prolongó durante toda la tarde y parte de la noche, con ocasionales recesos que eran utilizados para conversar o para acercarse a las mesas con comida.

Luciano apareció poco después de la medianoche después que el espectáculo había concluido en compañía de Itlar y otros individuos a los que Dylan no conocía pero había visto esa mañana.

-         ¿Disfrutaste de la Gèyzim? [8]   --  le preguntó a Dylan
-          
-         Sí, estuvo muy entretenida  --  le contestó

Pero estaba mirando con atención a los individuos que rodeaban a Luciano, fijándose mejor y aunque no podía decir que los conocía, recordaba haber visto a algunos cuando Luciano había estado mal.

-         Veamos  --  dijo Luciano  --  éste es Itlar Drachavo, Dimitri Debalovsk, Krasmir Isady, Adnan Kabir, e Yvaylo Sesviatsky,  todos Lovets

Dylan les fue estrechando la mano a cada uno y detallándolos bien. Itlar era un individuo alto de ojos y cabello negro,  una barba parecida a la de Iziaslav y Dylan pensó que debía tener aproximadamente la misma edad que Luciano. Dimitri era uno de los que había visto en la villa de Luciano, y a pesar de tener un nombre típicamente ruso, tenía un aspecto más occidental. Su cabello era castaño y ojos color miel, aunque tenía la misma elevada estatura de todos aquellos sujetos. Krasmir era otro de los que había visto en la villa, cabello oscuro y ojos azules. A Adnan recordaba haberlo visto brevemente, era rubio y de ojos verdes a pesar de que su nombre indicaba una procedencia árabe era también el menos alto de todos y el que aparentaba más edad aunque ya Dylan sabía que eso era irrelevante. Y en el caso de Yvaylo, guardaba la misma semejanza en edad de los demás, la misma elevada estatura y tenía el cabello tan negro como el ala de un cuervo y los ojos azul claro.

Después de finalizadas las presentaciones, Luciano le ofreció un vaso a Dylan y éste lo miró con desconfianza causando la hilaridad de su amigo.

-         Vamos hombre que no voy a envenenarte  --  le dijo

-         Eso es discutible, porque lo que sueles beber está cercano al veneno  --  dijo él sin animarse probar lo que le había dado y que tenía una idea bastante cercana de lo que era

En su experiencia, lo único que Luciano parecía apreciar de su tierra era aquella infame bebida incolora capaz de despachar al más consuetudinario bebedor antes de que lo notase, y cuya graduación alcohólica estaba muy por encima de lo aceptable. Mientras Dylan decidía si beber o no ante la mirada divertida de los que lo rodeaban, se acercó Iyul uniéndose a las burlas. Un momento después se sentaron alrededor de una fogata y la conversación se hizo general mientras seguía sonando la música.

Dylan bebió con moderación y se preguntaba de qué estarían hechos los estómagos de aquellos sujetos que podían beber de la forma que lo hacían sin aparentes consecuencias. Siempre se había hecho la misma pregunta con respecto a Luciano, y ahora se daba cuenta que debía ser una condición genética de su raza.

Aun conversaban animadamente cuando escucharon unas explosiones y Dylan volteó con rapidez, pero se trataba de fuegos artificiales.

-         Vamos  --  dijo Itlar poniéndose de pie  --  debemos acercarnos al Dzedglì [9]

Dylan no tenía idea de lo que era aquello pero igual se levantó. Sin embargo, y aunque a su juicio había bebido muy poco en comparación con los demás, tuvo que esperar unos segundos a que el mundo dejase de girar, y obviamente nada iba a salvarlo de Luciano.

-         ¿Estás bien señorita?  --  preguntó con malignidad

Él le envió una mirada venenosa y asintió intentando ponerse en marcha junto con los demás. Yvaylo caminó junto a él en previsión de que fuese necesario asistirlo, pero no fue así y llegaron hasta el centro del patio donde ya se estaban concentrando todos. Allí se alzaba una especie de monumento de piedra sobre unas lajas de color negro que parecían pulidas. Dylan no pudo evitar preguntarse qué tenía de interesante aquello y escuchó la voz de Yvaylo a su lado.

-         Quizá no lo hayas notado pero esta fue la noche más larga del año. Esta celebración tiene el significado simbólico de rendir tributo al Sol Invictus [10] que se levanta triunfante luego de la noche más larga demostrando así que la luz siempre vencerá a la oscuridad  --  le dijo, y luego agregó  --  No pierdas de vista el piso

Dylan siguió la dirección de su mano y aunque hacía un verdadero esfuerzo, apenas si escuchaba lo que decían Haris y su padre, ya no digamos entenderles, pero sí notó que todos miraban con atención hacia el lugar que le había indicado Yvaylo.

Haliq y Haris seguían recitando en aquella extraña y desconocida lengua mientras el sol comenzaba a despuntar en el horizonte, pero a medida que iba ascendiendo, Dylan vio que por entre las piedras del monumento se colaba un rayo del astro rey e incidía directamente y casi con precisión matemática, sobre el pulido piso de piedra donde podía verse ahora como si millones de diminutas estrellas doradas hubiesen sido esparcidas sobre el.

El espectáculo era hermoso y aunque Dylan no tenía idea del cómo o el por qué de aquel efecto, estaba hipnotizado mirando lo mismo que habían venido mirando con la misma admiración miles de personas desde hacía cientos de años atrás.

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  • En la antigüedad, las mujeres no participaban en espectáculos públicos, no había ni cantantes ni actrices. Los hombres con voces agudas, eran castrados antes del desarrollo para que conservasen la voz, y en las obras de teatro todos los roles eran desempeñados por hombres.




[1] Aykeris: Gemelos
[2] Kycik dymwel: Pequeño demonio
[3] Vycenniani: Disculpa
[4] Layari: Mentiroso
[5] Iv ak nym sari, dami ledzidar: Yo sí my señor, las mujeres
[6] Hore njè kycik nycabek: Eres un pequeño sinvergüenza
[7] Byzlikis: Esclavas
[8] Gèyzim: Festividad/Espectáculo
[9] Dzedglì: Monumento
[10] Sol Invictus: Sol Invencible